Parte III
El estudiante de letras se hallaba distraído sobre su mesa, la misma sobre la que descansaba aquel viejo libro de poemas obsequiado por su hermano mayor hace tiempo y cuyo autor no era otro que Arthur Rimbaud, ahí se encontraba subrayada la frase "YO ES OTRO" y el estudiante la miraba estupefacto como si intentase definirse a si mismo a través de la misma, -si yo soy otro, ¿quien es yo?, no, incluso si yo fuera yo, el otro no dejaría de serlo y si ese es el caso, ¿hay algún otro que no sea yo?, incluso es posible decir que yo necesito ser el otro para poder existir, yo necesito percibir a un otro para que este exista y a la vez yo necesito ser percibido por el otro con el objeto de probar mi existencia, el "observador" y el "observado" es a fin de cuentas una relación simbiotica en la que se basa el hecho mismo de la existencia, tanto así que si yo o el otro desaparece se anula la existencia del superviviente, incorrecto, jamas habría existido un superviviente, una muerte perfecta, desaparecer de la memoria del mundo no es dejar de existir, es nunca haberlo hecho- su profunda meditación fue interrumpida por el ruido de una conversación ajena, dos chicas jóvenes mantenían el radio encendido y se oía la noticia del asesinato de una joven y la detención de un par de hombres sospechosos del mismo, al parecer la victima era una mujer joven que fue desangrada en la noche del 29 de febrero y su cuerpo ha sido encontrado en el bloque de apartamentos que lleva por nombre "una torre ridículamente alta", los acusados fueron descritos como un joven de piel morena de unos 20 años de edad, el otro era un hombre maduro que regentaba un bar en la ciudad de Moskov, la policía los encentro en la propiedad del segundo acusado y un collar dorado manchado de sangre fue hallado en una caja de te, atónito observo lo sucedido y se percato de que en aquella noche maldita el mismo había caminado hacia el infierno y había visto de cara al demonio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario